El #FactorR como forma de enseñar y hacer periodismo

Antonia Isabel Nogales Bocio

El #FactorR como forma de enseñar y hacer periodismo

La precariedad laboral, la crisis económica, la adaptación a las #TIC o la brecha generacional son algunos de los motivos que los periodistas achacan a la pérdida de calidad de su profesión. Según un estudio de Gómez Mompart , factores como la homogeneización de contenidos, la inmediatez o la pérdida de valores son responsables directos de la merma en la credibilidad de los medios. Estos argumentos son compartidos también por los propios alumnos de Comunicación. Pero, al margen de la crisis y sus consecuencias, ¿dónde está la clave del descrédito actual del periodismo?

Una respuesta inicial, aunque no única, puede encontrarse en la falta de conocimiento de la realidad que tienen las nuevas generaciones de profesionales. Los ciudadanos del siglo XXI, los llamados nativos digitales (discutible término),  han sustituído en gran medida las experiencias reales por las virtuales. Su propio contacto con el mundo se basa en el consumo de pseudo-experiencias, como las que se hacen posibles a través de los contenidos mediáticos o de la actividad en redes sociales. El sentido histórico ha sido olvidado de la misma manera que los valores y las instituciones sociales, escribía Lipovetsky en 2010. Los periodistas en construcción poseen hoy mucho más conocimiento instrumental y tecnológico que hace décadas pero también sufren un déficit histórico y contextual sin precedentes. No saben dónde se encuentran sus pies.

Hoy en día, como dijera Eco, se censura por hiperinformación; es decir, el acceso a la información sin un método y sin un fin, llevan paradójicamente a la desinformación, al analfabetismo funcional. Presentar los hechos noticiosos de manera descontextualizada y desarraigada contribuye a arrebatar a los individuos el método para entender la vida. Esta es una maniobra sutil, cimentada en la aparente falta de productividad de los clásicos saberes humanistas (historia, filosofía…) y atravesada de lleno por el abuso del ‘homo cibernéticus’. Lejos de percibir ese hurto del método como una amenaza, su ausencia parece trasladar a los individuos a una pacífica existencia, especialmente dentro de la vida en sociedad de los sistemas democráticos neoliberales contemporáneos. En ellos, la realización de la subjetividad se lleva a cabo especialmente a través de las redes sociales como una especie de “reflejo secularizado del alma”, tal y como sostiene Ulrich Beck en El Dios Personal (2009).

La #inteRmetodología al rescate del contexto perdido

Uno de los efectos es que los nuevos informadores han perdido el método para interpretar la realidad. Carecen de la capacidad de contextualizar los acontecimientos noticiosos y esto se debe a la falta de una visión macro sobre el entorno. En una época como la actual, falta de memoria histórica y de un núcleo duro de conocimiento, es el factor R-elacional el que nos permite atisbar una luz de esperanza. La interconexión que se puede y se debe establecer entre los elementos que nos rodean ayuda a comprender verdaderamente las sociedades que formamos y el papel real que los periodistas jugamos en ellas.

Como factor R-elacional entendemos, desde una perspectiva claramente comunicativa, la capacidad de poner en valor sinergias de acción, creación y discusión. No obstante, la puesta en común de estas piezas que permiten la producción colaborativa solo es posible a través de la inteRmetodología, la cual propone un modelo educativo que recupera la comunicación horizontal y la información más allá del uso instrumental capitaneado por el clásico discurso TIC. Así se destaca el papel de la información que vuelve a ser contenido y no solo forma. De lo contrario no podremos evitar que, como sostiene Martín Caparrós, flamante premio Delibes de Periodismo: “computar y no pensar siga siendo la consigna“.

Desde esta óptica,

 la forma de enseñar periodismo como base para la interpretación del mundo y aprendizaje para la vida. La necesidad de converger, de analizar y buscar el nexo es prácticamente una obligación en el caso de los comunicadores profesionales y más si cabe en el de sus docentes. Un periodista ha de saber, por ejemplo, cómo relacionar la subida del precio del kilovatio en España con la guerra en Sudán, el incremento de la automedicación o el fracaso de Hillary Clinton. Es su obligación conocer esa confusa tela de araña para poder interpretar los hechos y trasladar esa comprensión al resto de la ciudadanía. Pero ¿cómo hallar la pista que permite encajar las piezas del puzle? Esa pista está en la propia forma de búsqueda, en ese método extraviado e interdisciplinar por naturaleza, en esa convergencia de saberes que brotan del humanismo y que llevan al periodista a aproximarse a las claves de lo que pasa en la sombra. Y todo ello frente a un horizonte que se construye a medida que se avanza, como el camino de los inmortales versos de Machado.

TRICLab

Sobre el autor: TRICLab

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