Sobre la Ciencia de Gestionar Hormigas

 

sobre la inteligencia y la escritura colectiva

Sobre la Ciencia de Gestionar Hormigas

José Antonio Gabelas

Las ancestrales primeras tribus y primeras comunidades humanas, establecían sus relaciones, comunicación y supervivencia en la oralidad. Así fue durante siglos hasta que irrumpe la imprenta y aparece el Renacimiento, el artista y la firma.

Los 500 años de la imprenta, denominados el paréntesis de Gutenberg , impulsó la autoría, la lectura en silencio e individual, la implantación del canon gramátical y también la firma con el protagonismo del autor.

Con internet, la expansión de las redes y el código de escritura compartido, surge una nueva oralidad colectiva, que cristaliza también en una nueva escritura, que es colectiva.

El talento ha surfeado con su máxima intensidad a través del líquido caudal de la generosidad y la energía compartida. Si la Wikipedia es trabajo, consumo, método y software colaborativo, la #escRituracolectiva ha sido y es experimento y creación.  Nada acaba, todo empieza, tod@s participamos.

Los territorios del arte son un excelente espacio para la exploración de lo procomún, y las sinergias expandidas, en las que la vibración es textura física y espiritual. Todas las culturas sienten cómo la identificación de la melodía y el ritmo “toca” el sistema límbico del cerebro que rige las emociones (tendencias) , señala Stephan Koelsch, profesor de psicología de la música de la Universidad de Frëie (Alemania).
La música como expresión que surge del interior, que necesita un entorno armónico e integrado (cuerpo) y precisa una herramienta delicada (voz). El cantante de ópera madura su técnica con el tiempo, y aprende a “controlar” sus emociones, sin excluir sus emociones. En un momento de la entrevista Eugenia Boix, lo dice muy claro: la canción en su emoción conecta con su público, pero al mismo tiempo existe un límite, el lloro. Las lágrimas hacen un nudo que cierra la garganta, ahogando el canto.
Esta idea es lo que nos ha seducido. Son posibles las emociones en sus límites, que garantiza el canto y la conexión con el auditorio. Sugerente observación que nos conduce en nuestro vuelo colectivo al gran patrón y maestro: el cerebro. Dos hemisferios (emocional y racional) en permanente conexión, en la búsqueda del equilibrio, habitando el ecosistema.
Hemos descrito en economía del don  que el Factor R-elacional es epicentro de las redes tanto psicosociales, como sinápticas en una doble órbita. Vincula afinidades, estrecha y potencia lazos sociales, genera empatía y diseña proyectos de acción en su órbita de relaciones humanas y emociones sociales .

Un ADN que describe la figura del “hacedor de conexiones” en la Red. Destaco, de Andrés Ortega, algunos de los aspectos que configuran este perfil:
• Que conciben su capacidad relacional para generar un capital simbólico y social.
• Que comprenden la acción profesional como práctica para establecer, construir y alimentar relaciones constantes y persistentes en el tiempo.
• Que construyen espacios (nosotros lo llamamos #4Entorno) para activar nuevos entornos que se retroalimentan en nodos. En ellos aflora la conversación espontánea, y los discursos proactivos.
• Que generan conectores de conocimiento en una perspectiva socio-relacional, asentada en la resolución de conflictos, que se entienden como oportunidad para crear juntos.
• Que promueven la inteligencia colectiva, que trasciende los soportes, formatos y géneros para realizar la escritura colectiva.
Wikipedia es un claro ejemplo de escritura colectiva. Cada mes más de 400 millones de usuarios la consultan. Con más de 100.000 colaboradores, con una identidad altruista y una actitud de donación que la hacen posible. Un escenario de autogestión digital para la construcción distribuida de conocimiento.


E. Ostrom en “El gobierno de los bienes comunes”  analiza múltiples y variados casos que describen cómo manejar y coordinar de modo colectivo los recursos escasos. Y propone unas reglas de diseño, en las que destacamos:
• Límites claramente definidos (exclusión efectiva de terceras partes no involucradas).
• Reglas de uso y disfrute de los recursos comunes adaptadas a las condiciones locales.
• Consenso colectivo que garantice la participación
• Mecanismos de resolución de conflictos barátos y de fácil acceso.
• Sanciones y reconocimientos para los participantes, que evidencien las transgresiones y gratifiquen en el prestigio de la comunidad sus aportaciones más destacadas.
• Control efectivo, por parte de controladores que sean parte de, o a los que, la comunidad pueda pedir responsabilidades.
Por tanto, se precisa un entorno sostenible, donde los mecanismos de control y reconocimiento social son la base de la gestión del conocimiento común.

La incertidumbre, signo de nuestro tiempo, precisa una mirada poliédrica y divergente. Las ciencias, los lenguajes, los formatos, los géneros, los perfiles profesionales avanzan en la aventura de la hibridación.  En este contexto, las hormigas nos enseñan dos lecciones:

1.) La incertidumbre, la complejidad y el cambio no tienen por qué convertirse en un problema si trabajamos en grupo y fijamos objetivos comunes.
2) Los instrumentos necesarios para lograr el éxito y evitar el caos son la diversidad de conocimientos, la aplicación de reglas simples, interacciones entre los miembros del grupo, aportaciones individuales y uso de umbrales de consenso.

jgabelas

Sobre el autor: jgabelas

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