Las TRIC, invitación al pensamiento crítico sin verdades alternativas

Las TRIC: Una invitación al pensamiento crítico sin verdades alternativas

Las TRIC construyen un tapiz en en el que los hilos de la comunicación, la educación y la salud se tejen de manera conjunta. El paisaje que dibuja el tapiz hila las Relaciones que se desprenden constantemente de nuestro uso conciente o inconsciente de las TIC. Las TIC percibidas como artefacto de cultura, no de culto. Sin detractores ni prescriptores. Las TIC como son: con su ideología, sus posibilidades, sus verdades tan humanas como tecnológicas. El Factor R al En sus vertientes nos recuerdan o bien a Narciso o bien a Prometeo, depende del significado que le otorguemos al fuego, como bien señalaba la semana anterior Habitaciones de Cristal.  No hay blanco sin negro, como toda experiencia humana que se precie, la dualidad está presente.

Desde la esquina del ciudadano informado, los caminos de investigación práctica que abre el uso de éste prisma que destapa el Factor R a través de las TRIC es una comprobación positiva y amigable de una de las prédicas del discurso de la comunicación abierta. La investigación útil es responsiva, como lo son los dispositivos en formato y en tiempo.  El ecosistema informativo, educativo y social que observa el factor relacional sirve en bandeja de plata la ocasión de ejercitar con nuestra ciudadanía nuestro Pensamiento Crítico en el más amplio de los sentidos y contextos.

El (…) Thinker

Desde los años 80 somos cautivos de la idea de que todos los estudiantes deben aprender un conjunto de habilidades de pensamiento generalizadas para florecer en el mundo contemporáneo, especialmente en el mercado laboral. Desde entonces, en diversos nichos de conocimiento temático se genera , divulga y promueven estrategias de pensamiento más abiertas y profundas que cuestionan la razón de ser, la funcionalidad y el propósito último de aquello que queremos disectar críticamente. Design thinking, maker thinking, creative thinking, con sus variables y en sus espacios pero todas vertientes aplicadas del pensamiento crítico.

El pensamiento crítico es algo que asemeja nadar en una piscina. El nadador ha escogido la circunstancia más idónea para realizar su ejercicio, observará las dimensiones de la piscina, valorará la composición del paisaje que tiene a su alrededor, tendrá una noción adquirida de la la temperatura del agua, y según sus habilidades técnicas y recursos personales valorará la profundidad en la que realizará su inmersión.  De la misma manera, el pensante crítico aplica un filtro por el cual determinará la necesidad de contrastar discursos, verdades dadas, hechos u opiniones, realizar el ejercicio y sacar sus propias conclusiones. Informado, consciente, conectado.

El pensamiento crítico es un músculo que necesita ejercitarse continuamente, y cultivarse junto a otras habilidades blandas como la resilencia y la autoestima.  Cuando hay más de una opción para un escolar, y de esa opción se valoran sus consecuencias,   incluso desde el segundo ciclo de educación infantil se está construyendo la base del pilar del pensamiento crítico. (*) Conforme se sofistica el pensante, madura y se conforma el ser, se elabora una columna más sólida para sostenerlo. Con suerte, la estructura que soporta el pensamiento crítico será hábito y diferenciará un ciudadano comprometido y activo de un consumidor pasivo.

El pensamiento crítico es el modo de pensar-sobre cualquier tema,contenido o problema- en el cual el pensante mejora la calidad de su pensamiento. Nuestra calidad de vida, la cualidad de lo que producimos, construimos y consumimos depende, precisamente de la calidad de nuestro pensamiento. Pensar, pensamos todos los días, pero la calidad y profundidad de nuestro pensamiento varía continuamente.

Es más fácil decir lo que debe hacer un pensante crítico que hacerlo sistemáticamente cuando no se ha sido entrenado para ello. El razonamiento del pensamiento crítico se soporta en comprender el ecosistema en el que se soporta el pensante. Pero por obvio que parezca, poner en forma el músculo del pensamiento crítico necesita adelgazar la línea de ruido con la que estamos acostumbrados a vivir. Linda Elder y Richard Paul, creadores de la Fundación para el Pensamiento Crítico plantean  este pensamiento crítico como “autodirigido, autodisciplinado, auto- regulado y autocorregido”(**)

Nano-conectados como estamos hoy, necesitamos herramientas de software, fact checkers que determinen la veracidad de los eventos grandes, medianos e incluso aquello que circula en un perfil personal de una red social. Las verdades alternativas se cuentan con y sin descaro. Entre el miedo, la culpa, las vanidades se gesta el alimento para egos fotografiados por instagram. ¿Cómo ejercer el pensamiento crítico cuando nuestra identidad se sustenta en el ruido del software que nos acompaña?, ¿Distinguimos realmente aquello que creemos que es cierto de lo que realmente comprobamos que lo es?

La “dieta” del pensamiento  valora la información de la percepción tanto objetiva como subjetiva del asunto que nos ocupe. La dieta tiene por objeto destilar la lógica con la que abordamos los asuntos que pretendemos estudiar, analizar o investigar. Si disectamos el prisma y comprendemos tanto sus partes como aquellos puntos que refleja es posible identificar lo que es prenoción, ver la materia que refracta en el espejo, y distinguir el filtro con el que se ha tamizado la imagen. A partir de esta información formar un concepto propio, descubriendo que cerca o que lejos estamos de abordarlo en su integridad nos dá un concepto más próximo a la realidad. El pensamiento crítico es lo que nos transporta a una dimensión ciudadana activa, creadora y comunicativa, asumiendo las responsabilidades que conlleva la ciudadanía.

El pensamiento crítico es generoso e invita a superar la dosis de egocentrismo que nos acompaña de fábrica al hacer evidente que en muchas ocasiones no existe soporte en el que sustentar nuestras creencias, acciones e incluso relaciones. Es la base para alimentar conexiones y construir puentes. Es alimento para la curiosidad insaciable y el deseo de aprender toda la vida. Es derecho otorgado en nuestra condición de homo sapiens, pero deber que adquirimos y del que no nos exime ninguna verdad alternativa.

(*) The Project Zero Classroom: Views on Understanding. Project Zero, Harvard Graduate School of Education, Cambridge MA, 1999. Ver

(**)Revista El Educador n.° 16, noviembre 2008 del Grupo Editorial Norma, Lima Perú. Ver

bibianav

Sobre el autor: bibianav

Furibunda lectora, estudiante para toda la vida, rebelde con causa donde la haya. Inundada de sentido creativo, y todas las demás cosas de la vida normal y corriente: Licenciada en Ciencia Política UniAndes, Estratega de Contenido NorthWestern University, CM, Social Media Strategist, empresaria educativa.

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  • El pensamiento se nutre de todo lo que recibe y es responsabilidad de la escuela, aunque no única ni exclusivamente de ella, que se alimente bien. Pero siempre se ofrecen los mismos platos, elaborados con los mismos ingredientes y cocinados de la misma manera. Como sucede con nuestros muebles, nuestras casas o nuestras ropas, la comida de la escuela es industrial.
    http://www.otraspoliticas.com/educacion/alimentar-el-pensamiento/