La educomunicación, preocupación social necesaria

La educomunicación: una preocupación social necesaria

Miguel Angel Ortiz Sobrino 

Recientemente, la revista digital Aularia ha publicado un debate sobre educomunicación en el que algunos académicos reflexionan sobre la responsabilidad educadora de los medios de comunicación y la necesidad de una conciencia crítica de la población ante los contenidos que les suministran (Aularia, 2017,Vol.1). En ese último número de la revista, los expertos apuestan por el empoderamiento mediático de los ciudadanos, de la familia, de la escuela y de las asociaciones civiles. Un empoderamiento entendido no solo como participación de la población en los contenidos de los media sino, también, como una forma de ejercer la ciudadanía crítica en el marco de su responsabilidad colectiva y particular.

A nadie le puede causar sorpresa esta propuesta hecha por Aularia. Desde hace años, se sabe que las redes digitales han cambiado el paradigma de la comunicación que imperó en la segunda mitad del siglo XX. Si algo caracteriza en estos momentos la convergencia mediática es la sobreabundancia de contenidos y mensajes. Hoy, el universo digital es un escenario donde el ciudadano puede acceder, en muchas ocasiones de forma gratuita y fácil, a gran cantidad de información. El problema estriba en determinar la calidad de esos contenidos e informaciones y si los ciudadanos acceden a ellos o los utilizan de una forma saludable. Ante la descomunal telaraña mediática y la multiplicación exponencial de los contenidos, su control es hoy prácticamente imposible. En el caso de la audiencia más joven, es conocida la dificultad de las instituciones públicas y educativas para vigilar la calidad de los contenidos e informaciones que les llegan través de los media. Con el mismo problema también se encuentran en el seno familiar. Por eso, ahora más que nunca, este nuevo escenario exige una actitud crítica de los ciudadanos ante los medios de comunicación, así como mecanismos para su facilitar su participación y acceso a los contenidos.

Responsabilidad social sostenible

Hoy se sabe que la tecnología digital y especialmente internet, como red de redes, está transformando la sociedad. La denominada «audiencia social» que ha emergido con fuerza en el ecosistema mediático ha convertido las redes sociales y las pantallas en sus principales herramientas de participación, de comunicación y de relación social. Es esta sociedad multipantalla articulada sobre las redes sociales y la convergencia de medios de comunicación la que está propiciando un importante cambio en los modelos de comportamiento, especialmente entre los nativos digitales. La neurociencia y otras disciplinas aplicadas a la comunicación están revelando, igualmente, el poder de los media para marcar tendencias en el consumo, estereotipos y modos de conducta entre la población. Todo indica que el impacto de este nuevo escenario en la sociedad es demasiado importante como para que pase inadvertido a los ciudadanos.

Por todo ello, es preciso tomar medidas. Necesitamos garantizar la sostenibilidad del binomio comunicación/ responsabilidad social. Pero la garantía debe venir desde diferentes direcciones y con el concurso de varios actores. Para hacer un uso adecuado de este binomio es necesario contar con la participación de todas las partes afectadas: los media, la audiencia, los padres y madres, la Escuela/Universidad y las Instituciones públicas

La profesora Sandoval-Romero sostiene en el debate propiciado por la revista Aularia que la educación en medios es el camino más seguro para el cambio de paradigma que necesitamos. Coincido con ella sobre esta cuestión. La abundancia de contenidos en el ecosistema mediático requiere ciudadanos críticos y con competencias digitales apropiadas, que les permitan hacer un uso razonable de los medios y protegerse de su constante bombardeo de mensajes. Soy de los que opina que es necesaria una alfabetización audiovisual que se implante en el seno de la Escuela, en la Universidad y en la familia. Sin embargo, creo que el objetivo no se conseguirá sin el concurso de las Instituciones públicas y la participación de los poderes políticos, como se viene poniendo de manifiesto en Europa.

En estos días, el Parlamento Europeo está preparando enmiendas sobre la propuesta de la Directiva revisada sobre servicios de medios audiovisuales. Algunas de estas enmiendas proponen incluir referencias a la necesidad de alfabetización mediática en la futura Directiva e, incluso, la obligatoriedad legal de informar sobre políticas y prácticas de alfabetización mediática en los países miembros de la Unión. El texto completo con las enmiendas está disponible en el enlace que dejamos aquí  .

Tampoco debemos olvidar la responsabilidad de los medios de comunicación. Las posibles campañas de concienciación y educomunicación emitidas por los media son herramientas imprescindibles para promover ciudadanos críticos que hagan de la comunicación un instrumento para la construcción de una sociedad más justa, democrática y rica en conocimiento.

En definitiva, la alfabetización mediática, la educomunicación y el consumo mediático responsable deben ser una preocupación constante y una responsabilidad de todos: Usuarios de la comunicación, instituciones públicas, familias, Escuela, Universidad y Medios de Comunicación.

TRICLab

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