Educomunicar en salud: la educación para la salud 2.0

Educomunicar en salud: la educación para la salud 3.0

Por José Blas García

Educación, comunicación y salud es un trinomio amigable para construir una ciudadanía digital, abierta e inclusiva que facilite el derecho, la prevención, el acceso, la participación y la promoción de todos a una vida saludable.

El camino hacia la  salud para todos vamos recorriéndolo  desde la asunción de que  la humanidad tiene como condición innata tanto el derecho a gozar de un medio ambiente adecuado para la preservación de su mejor estado de salud, como, por supuesto,  el respeto de cada uno a su propio concepto de proceso salud–enfermedad, dejando que cada cual pueda transitar y crecer en su íntima cosmovisión del mismo. Se trata de  un derecho inalienable. Un derecho que pertenece a todas las personas sin importar su condición social, económica, cultural o racial.

La tecnología 2.0 se configura como un aliado indiscutible para este objetivo que las sociedades XXI se han propuesto.  Es la propia  OMS, en sus diversos foros,    la que  orienta para que  el uso de las TIC en el sector sanitario sea  esencial. Una esencialidad que no le viene dada  sólo por tratarse de un medio clave para alcanzar los objetivos que las sociedades modernas persiguen (en lo relativo  a la creación de entornos, paisajes y escenarios vitales saludables), sino como el camino para hacer realidad la transformación educosanitaria e inclusiva que vemos  necesaria en el progreso equilibrado entre la evolución social, el desarrollo de la economía, la cultura de la felicidad  y las necesidades de protección y pervivencia personal.

Vistos los consejos de los expertos, no parece descabellado pensar que una buena alfabetización mediática, unida a conceptos de humanización e inclusión  (tanto en las situaciones de salud como de enfermedad); de personalización, a través de lo digital, de las necesidades vitales; de relación efectiva y virtual de las tecnologías como herramienta aumentativa (pero nunca sustitutiva de las relaciones físicas de los ciudadanos), nos lleven al concepto de de  humanismo digital (desde el marco TRIC) también en el campo de la salud: las TRIC como  herramientas capaces de comunicar (informar + relacionar + educar) y facilitar (posibilitar + incluir + construir) procesos de mejora del  bienestar común y general  de la ciudadanía.

Educomunicar: Comunicar y educar en salud

¿Quiénes son los responsables de la formación en salud de los ciudadanos y ciudadanas?  ¿Atención primaria desde su ámbito comunitario? ¿Atención hospitalaria desde el ámbito paciente-especialista?¿Las instituciones sanitarias con campañas de publicidad multimedia desde su ámbito de responsabilidad de estado? ¿Los centros educativos desde el ámbito transversal de la “educación para la salud”? ¿Las fundaciones empresariales desde su ámbito de responsabilidad corporativa o como  “pose” en busca de sus propios intereses de marketing y de beneficios fiscales?

Es la definición de salud formulada por la OMS la que nos invita a pensar que  Educomunicar en salud es el nuevo paradigma que trasciende la idea de “curar” y nos lleva hasta la perspectiva “sanar”;  y de  promoción de la salud como tarea que no sólo concierne a las instituciones sanitarias  sino que implica a  cada uno de los ciudadanos: Educomunicar en salud es tarea de todos.

Somos tribu y también ciudadanía individual que construye. Individuos únicos, diversos e irrepetibles, reunidos bajo el álgebra distributivo de las relaciones. Factor R que crea  salud en educación transversal, naturalista e inclusiva, elimina límites y crea   habitaciones transparentes e interconectadas.

La participación  y el desarrollo de aptitudes personales hacia una política sana no es un “invento nuevo”. En los principios acordados en la Carta de Ottawa -1986-, ya  se incorpora la comunicación social como una de las estrategias básicas para  la Educación para la Salud a la Promoción de la Salud, junto  a otras medidas políticas, técnicas, económicas, de acción social, etc.

La educación y comunicación, la educomunicación para la salud  es el instrumento poderoso que se pone al servicio y mejora de la salud pública. Un instrumento  a través del que podemos facilitar cambios, crear corriente de opinión, establecer canales de comunicación y capacitar  a individuos y a colectividades para, con su autorresponsabilidad e implicación, hacerles activos participantes en el rediseño individual, ambiental y organizacional de paisajes de salud desde acciones globalizadoras. Un instrumento cuyo objetivo final es el cambio cultural: la modificación de los comportamientos nocivos y el refuerzo de las actitudes saludables.

Educomunicar  en salud se apoya plenamente en  potencialidad de la C de TRIC cuando hace énfasis en las posibilidades prosumidoras. La comunicación aporta, no sólo  información y conocimiento relevante procedente de la inteligencia horizontal y colectiva, sino una nueva actitud que implica el control de la situación: mi salud y la de los demás está en nuestras mis manos y soy agente activo para su mejora.

Resistencia

No todo está abierto. En este camino hacia la salud para todos, existen resistencias que  implican superar el reduccionismo  que conlleva la idea de educar a los ciudadanos para la protección y mejora de su situación de enfermedad  y es  preciso ampliarla al concepto de comunicar para una vida saludable.

Por ello, en los entornos educativos, y también en los sanitarios, ha resurgido  un debate en torno al papel de las  tecnologías en un campo que todavía no han sido exploradas en todo su potencial: la comunicación como clave de conciencia y participación para la transformación hacia una sociedad más saludable.

En  este alianza construida entre educación y salud, entre comunicar y sanar, hay diferencias: mientras que en  educación la introducción de las tecnologías ya forma parte de su paisajes cotidiano,  en el campo de la salud todavía hay resistencias en la visualización de las posibilidades  que ofrece la comunicación y las tecnologías para lograr un mayor impacto en el desarrollo y construcción de la salud y el bienestar social de las poblaciones.

La introducción del factor R relacional en la salud como eje central de la mejora social, se está perfilando como “el salto cuántico”, atrevido y necesario, que transforme el uso de la tecnología reproductiva en el ámbito de la educación para la salud, pasando  a otorgarle un papel central en la construcción colectiva y reflexiva en la acción misma,  que favorece un  cambio de perspectiva: ¿enseñar salud o vivir la salud?

Siempre sí, pero todavía falta.

Es la espiral que nos mantiene atascados. Siempre parece que es el momento de que las instituciones educativas y sanitarias han de realizar esfuerzos conjuntos para preservar la salud y eliminar estereotipos limitantes, pero nunca arrancamos.

  • Siempre sí. “Eso ya se hace en la escuela”- dicen algunos. Tradicionalmente la educación en salud siempre ha formado parte de los contenidos educativos denominados transversales. “Ya utilizamos los medios”- comentan otros. Las instituciones siempre realizan campañas publicitarias “concienciadoras” de estilos de vida saludable.
  • No esperemos. Es  preciso  construir los puentes que unan las sinergias  y espacios comunes, horizontales y accesibles, que nos lleven a  un concepto de salud promovida desde una perspectiva diferente: la  educomunicación como espacio para aprender, interaccionar, comunicar, compartir  y crear salud.

Se trata de una visión renovada que trascienda la miopía de entender la educación en salud a través de medios digitales, simplemente  basándonos  en la transmisión de información por medios electrónicos. Lo educación bancaria de Freire, revestida de educación dispensada como farmacopea para la salud. La educación dispensada, por online que sea, continua siendo bancaria. Así todavía nos encontramos en el sector de la salud webs informativas, estáticas y de bajo perfil comunicador como el elemento esencial educomunicativo del escaparate de las  instituciones sanitarias. También en el sector educativo, proyectos de salud alejados de metodologías activas donde el alumnado se implique en modelos de aprendizaje en el que sea el centro de la acción: Aprendizaje Servicio.

Es preciso romper viejas fórmulas incardinadas en el imaginario sanitario, docente y comunicador  para enfrentarnos a las nuevas formas de aprender en salud.

  1. Educar es empoderar (fortalecimiento de la salud, como factor de calidad que dice Carvalho): No podemos desdeñar la idea de potenciar diseños de redes participativas y empoderantes
  2. Sanar no es sólo  cicatrizar heridas: implica promover acciones más allá de las sanitarias, que contribuyan al concepto de salud del que hablamos.
  3. Promover no es sólo concienciar: precisa acciones del procomún saludable; espacios de reflexión, de participación, de creación…
  4. Mejorar la educación sanitaria no es sólo cambiar: Se trata de  transformar percepciones culturales de la dependencia de otros. La vida saludable se vive y los entornos saludables se co-construyen.
  5. Educomunicar en salud es ampliar el concepto de Educación para la salud: implica la participación de todos.

En un entorno TRIC para la salud, el factor R vuelve a ser esencial para la construcción colectiva en salud desde el paradigma de la C comunicación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TRICLab

Sobre el autor: TRICLab

Somos un grupo de profesionales de la educación y de la comunicación que abarca diferentes ámbitos y disciplinas.√ Que propone un “lugar” y un “tiempo” relacional abierto y colaborativo. Con un código y programas también abiertos y accesibles para todos . Crítico y creativo.

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