Geografías Inventadas, geografías invisibles

Floating Piers. Installation by Christo and Jean Claude, Lake Iseo, Italy 2014-2016

Geografías inventadas, geografías invisibles

Algunos de los que sueñan son muy de Borges, o de esas Rayuelas de Benedetti que aunque las ames o las detestes te convierten en cómplice de una trama de furias, secretos y fatalidades insospechadas.  Se acercan los finales, los cierres de ciclos, las fiestas de fin de curso, el viaje de graduación, las reválidas, la selectividad.  Nos aplasta el sinfin de reportes, informes, planes y evaluaciones.  Los que nos movemos en el entorno educativo sabemos que parece esto más una carrera contra-reloj que un momento como podría ser de detenemos un momento a observar el paisaje.  Las tramas para soñadores, aquí se ahogan entre planillas y objetivos.

Si algo cabe en el ojo de un laboratorio de investigación como TRICLab, que sea el de el observador.  Detenemos el prisma en los ángulos de la geografía del paisaje del fin de curso.  Los que han cumplido los objetivos de las programaciones y de los currículum pasan con un halo de gloria relativa por el centro educativo, satisfechos los padres, los profesores, los directivos. Nos congratulamos, nos sentimos orgullosos de que las notas, dicten que ese chico, chica, niño o niña pase pruebas y se ajuste a la norma.  Clasificamos y ordenamos el resultado de la educación en lo que creemos es la evidencia de los aprendizajes: las evaluaciones.

Haciendo el aprendizaje visible. Documentando el aprendizaje, Exihibición itinerante Reggio Children

Me pregunto si la curiosidad -con la que los niños en los ciclos de infantil y primaria entran a formar parte del sistema educativo que les ofrecemos-, pide una nota, A, B o C.  No.  No la pide. No la pide ni la curiosidad, ni la piden los niños.  Piden que les alimentes, pide que le muestres el camino que sigue delante.  Que les facilites desplegar sus alas, otear sus horizontes, sentir las brisas dela aire y sus corrientes, que juegues, que la lleves de paseo entre números, letras, paisajes vivos y abiertos. Piden que le demos un sitio, nosotros los educadores.  Nosotros, no el sistema.  En el aula, estamos nosotros con ellos, no el sistema con ellos.

El aula invertida, el aprendizaje basado en proyectos, la gamificación, el smart learning, el aula digital, los MOOCs, todas  esas herramientas que nos traen de cabeza carecen de valor si nos olvidamos de lo fundamental.  El instante en el que un educador se convierte en mago: El aula en silencio, ojos que fijan su mirada en lo que les vamos a ofrecer.  ¿Les vamos a brindar un mapa con límites de velocidad, o les dibujamos un paisaje para recorrer con una brújula para ubicarse?  El paisaje no lo dibuja el sistema educativo con logse, lose, lopeg o la ley que convenga.  El paisaje tampoco se dibuja desde Finlandia. Lo dibujamos nosotros, dentro de nuestra aula.  Ahí no entra nadie más que nosotros y nuestros alumnos. Esa es nuestra cartografía fantástica, que encuentra accidentes para dibujarlos, registrándolos en la bitácora del aprendizaje con sentido y significado.

 

Desde TRICLab hemos tenido la ocasión de renovar nuestro contacto con educadores comprometidos e inquietos que gravitan en la órbita de intereses y experiencias TRIC.  Manuel Trenchs, José Blas García, Coral Elizondo, Miguel Angel Miguel, Rosa Liarte, Gemma Pérez Sánchez, Mercedes Ruíz, Inma Contreras, Joan Ferrés, Agustín García Matilla, Roberto Aparici, Educatribu, Chococharlas, Aularia y muchos más que esperamos se vayan sumando a nuestro laboratorio de experiencias y aprendizajes edu-comunicativos.

“El aula invertida, el aprendizaje basado en proyectos, la gamificación, el smart learning, el aula digital, los MOOCs, todas  esas herramientas que nos traen de cabeza carecen de valor si nos olvidamos de lo fundamental.  El instante en el que un educador se convierte en mago”

¿Qué pasa con aquello que no cabe en la evaluación? Qué pasa con las niñas y niños que no caben en el paisaje que ya estaba dibujado, con las curiosidades insatisfechas, con las rebeldías a los corsés, con colores diferentes, con saberes que no reconocemos. ¿Los dejamos en el camino?  Ellos, los niños, niñas y adolescentes y jóvenes que no son tan perfectos hijos de éste sistema cojo y manco,  que no son ni tan celestes ni tan rosas. Educamos sí: pero debemos hacerlo distinto y mejor. Respondiendo a  esos humanos inquietos, a cuya curiosidad probablemente no supimos alimentar entre deberes, libros de texto y campanas cada 45 minutos.

Adolescentes en busca de verdaderas causas sean propias o ajenas, chicos y chicas que buscan sus propios caminos para convertirse en ellos mismos. ¿Qué les vamos a decir a nuestros imperfectos adolescentes?: que son muy importantes para nosotros, para nuestro centro escolar y nuestra familia, si y solo sí pasan los exámenes y cumplen con lo que nosotros queremos que sean. Pasar exámenes, aunque se les olvide todo durante el verano.

La cartografía del aula 

Podemos evitar convertir a los niños y a los jóvenes en accidentes de la geografía de un modelo que no sabe qué es ni cómo es, un híbrido analógico que no tiene claro que entiende como digital y que navega con enorme esfuerzo entre aguas opuestas.  Quienes creemos en las personas y  los procesos usamos la resiliencia para desarrollar actitudes de aprendizaje horizontal y continuo. Todos merecemos la oportunidad de que alguien crea en nosotros. Nos merecemos que alguien mire nuestros ojos, nos dé la mano y una oportunidad de ver los caminos que ofrece la brújula.

Podemos dejar geografias invisibles en este híbrido en el que todos navegamos. La geografía de lo que habita en el cuarto entorno.  La inteRmetodología que se nutre de los procesos, no de los resultados.  El factor Relacional que vincula las dimensiones del aprendizaje.  ¿Cómo se hacen visibles nuestros aprendizajes? las Relaciones que surgen a partir de todas las partes involucradas en él nos dan una buena pista. ¿Será que todo eso cabe en un examen?

Nuestra aula, como nuestros niños y adolescentes navega. Mejor con nuestro compromiso con ellos, los niños y jóvenes a los que tal vez les hemos fallado y ahora necesitan que esos ojos,  a los que no se les ha saciado su curiosidad puedan continuar con paisaje propio, con una brújula sujeta con mayor responsabilidad, pero donde haya todavía un paisaje al que mirar.  Tal vez solo necesitamos una geografía nueva, una geografía inventada donde su curiosidad tenga lugar. Un testimonio de  lo que son los niños y niñas en nuestro centro, dándoles un lugar que verdaderamente apreciamos y valoramos.  Una señal de identidad y pertenencia, más allá de las estadísticas de éxitos o fracasos.  Una geografía para que sigan existiendo soñadores, para que sigan existiendo lugares para pequeños Borges y jóvenes Benedetti.  Una idea, que dejamos desde TRICLab. 

 

bibianav

Sobre el autor: bibianav

Furibunda lectora, estudiante para toda la vida, rebelde con causa donde la haya. Inundada de sentido creativo, y todas las demás cosas de la vida normal y corriente: Licenciada en Ciencia Política UniAndes, Estratega de Contenido NorthWestern University, CM, Social Media Strategist, empresaria educativa.

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