Educación venenosa: las trampas de las identidades

Educación venenosa

Por Alba Lobera 

Los primeros años de vida de un niño o niña son muy importantes, ya que la mente infantil es maleable, como una masa de plastilina, y la actitud que tome a lo largo de su vida estará influenciada por las imágenes y palabras que sus familiares le dediquen.

El sistema educativo español tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, como cualquier sistema, y aunque sigue evolucionando a día de hoy, todavía hay cosas que pueden mejorarse. Guiándose por la presión social, en los primeros años de vida ya hay una necesidad de etiquetar al niño en un camino que será inamovible: o bien pertenece al terreno de las ciencias, de los números o de las letras. Y, ser de arte no es algo que suela escucharse demasiado en el día a día… Pero eso es otro tema.

Estas fechas de junio hemos podido ver las consecuencias que trae a los estudiantes ese momento en el que, después de ir pasando curso tras curso, deben enfrentarse a un examen el cual determinará, en la mayoría de los casos, qué futuro tendrán.

En la mayoría de los casos ya sabemos que la Selectividad no es tan terrible como la pintan. Relajarse, dar un último empujón y tomárselo como una evaluación más. Sin embargo, el hecho de estar recordando constantemente que unas pocas décimas pueden permitirse estar dentro o fuera de un determinado ámbito, es una tortura.

Pero, al margen de lo que pueda doler no entrar este año a la carrera de tus sueños o, directamente, no poder entrar en la Universidad, hay otro problema que se le añade a este período de exámenes: las palabras de los padres.

Últimamente se habla demasiado en Internet del problema de las madres tóxicas que tienden a controlar cada paso que dan sus hijos, aunque es necesario aclarar que no es algo exclusivo de la figura maternal, sino familiar, ya que muchos padres, tíos, abuelos o cualquier tutor legal del que dependa económicamente el estudiante, amenazan con no pagar la matrícula si no escogen la rama que ellos dicen.

Frases como eso no vale para nada o también ¡y qué dirán los demás cuando sepan que te vas a dedicar a eso, qué vergüenza! son algo que aviva aún más el estrés al que los estudiantes se ven envueltos en estos días, que al final puede llegar a desembocar en un triste abandono de cara a los estudios.

En #TRICLab intentamos fomentar una #educacionemocional donde pretendemos mostrar cómo en determinadas situaciones es hora de dejar volar a nuestros jóvenes. Una muestra es este momento en el que, después de muchos años de duro esfuerzo, un estudiante que acude a hacer exámenes frente un tribunal, ya es lo suficientemente adulto como para saber qué le gusta y qué cree que le va a ayudar a encarrilarse al terreno que le apasiona.

Nuestros jóvenes necesitan apoyo, cariño y consejo de gente más experta, pero también necesitan estrenarse en su propia vida.

El amor que pueda sentir un familiar, más que el orgullo, suele ser normalmente la causa que les incita a dirigir la vida de sus hijos. El problema es que dicho amor es un sentimiento disfrazado de toxicidad, ya que siempre justifica con un lo hacen por su bien y es la mejor elección para ellos. Vemos de esta forma dos caras de la misma moneda: ese amor que ayuda a propiciar el crecimiento personal del individuo y, a su vez, el lado más dañino donde se ejerce un amor egoísta e interesado, muy asfixiante para ellos.

Dicha toxicidad se despliega en los primeros momentos de crianza del niño. Se empiezan con pequeños detalles y comentarios que poco a poco van reforzando más la inseguridad y la baja autoestima del infante.

Esa inseguridad es la que precisamente ya tienen los padres o el familiar que toman esa actitud. A determinadas edades, los niños ya empiezan a ser autónomos o al menos, a mostrar indicios de ello. Eso demuestra que están llevando un correcto desarrollo y #crecimientoemocional, donde saben que lo natural es valerse de uno mismo e intentar alcanzar o superar a sus adultos referentes.

Cuando estos adultos ven que sus hijos ya no les necesitan tanto, supone para ellos una gran ansiedad, principalmente por el miedo a quedarse solos. De ahí que intenten seguir teniéndoles cerca, incluso justificando que debe ser así.

Los padres que tengan obsesión por el control y pasen sus días planeando cada momento de su vida, acabarán trasladando, incluso sin que sea su intención, esa actitud controladora a la vida de su hijo, queriendo influir en sus decisiones personales, gustos y miedos. Estos padres no son capaces de ver los límites, ya que, para ellos, control es sinónimo de seguridad, y lo que no cambia o es predecible, les hace sentir bien porque según ellos es lo correcto.

Este control es el peor acto de sobreprotección, ya que impedimos que los niños aprendan de sus errores.

Por otro lado, hay otro factor psicológico que tiene que ver con esta actitud, y es el de los deseos incumplidos. La familia tóxica proyecta en sus hijos los deseos incumplidos de su propio pasado, sin preguntar si quiera qué es lo que los niños desean, sin darles opción a elegir u opinar, creyendo que esto es una muestra de amor incondicional, cuando en realidad es un amor interesado.

En el caso de los jóvenes, es importante que reconozcan la manipulación, algo que no es fácil de admitir desde un principio ya que viene de su propio entorno, e ir asimilando que romper ese ciclo de toxicidad va a causar daños. Aun así, también es importante saber que esos daños son una inversión que les llevará a su libertad, o al menos, a demostrar que son individuos con voz y voto en sus propias vidas.

No obstante, hablar es muy sencillo, y cada situación es diferente, incluso muy extremista. Lo importante es luchar, recordando que uno no es lo que tiene, sino las cosas que supera… Nadie dijo nunca que la vida fuese fácil.

 

bibianav

Sobre el autor: bibianav

Furibunda lectora, estudiante para toda la vida, rebelde con causa donde la haya. Inundada de sentido creativo, y todas las demás cosas de la vida normal y corriente: Licenciada en Ciencia Política UniAndes, Estratega de Contenido NorthWestern University, CM, Social Media Strategist, empresaria educativa.

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