La convergencia mediatica y el nacimiento de la cultura de la participación

La convergencia mediática y el nacimiento de la cultura de la participación

Por Lucía Camarero 

En las últimas décadas, la manera que tenemos las personas de comunicarnos ha sufrido una vertiginosa transformación. Hemos pasado de mantener una interacción básicamente analógica, a poder interactuar a través de múltiples canales digitales. Esta evolución ha sido posible a raíz de la aparición de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), las cuales han permitido romper barreras espacio-temporales y establecer una comunicación ubicua.

Este nuevo modelo comunicativo es posible gracias a la convergencia mediática, la cual supone la integración de los medios de comunicación en el día a día de las personas. En palabras de Henry Jenkins : “la convergencia no tiene lugar mediante aparatos mediáticos, por sofisticados que éstos puedan llegar a ser. La convergencia se produce en el cerebro de los consumidores individuales y mediante sus interacciones sociales con otros. Cada uno de nosotros construye su propia mitología personal a partir de fragmentos de información extraídos del flujo mediático y transformados en recursos mediante los cuales conferimos sentido a nuestra vida cotidiana”.

Con ello, y a partir de estas palabras, vemos la importancia que tiene el Factor Relacional en las TIC, dotándolas de un nuevo significado. Desde TRICLab apostamos por las TRIC, que incluyen el Factor R en el propio acrónimo. Este hecho pone el énfasis en las relaciones que mantienen las personas gracias a las tecnologías digitales. Estas únicamente son el medio que permiten la interacción y el intercambio de conocimiento de todos los participantes.

Por lo tanto, aunque podamos destacar que la convergencia mediática permite la conexión de múltiples dispositivos y plataformas, el mayor protagonismo está en la funcionalidad que implica esta nueva posibilidad de interactuar. Este avance ha supuesto un proceso de cambio en la manera de entender la sociedad, en la organización social y en el intercambio cultural.

De este modo, esta nueva manera de entender la sociedad gracias a las tecnologías digitales, ha hecho posible que surja un nuevo tipo de individuo, que denominamos “webactor”. Los webactores son personas que se caracterizan por tener una actitud activa y transformadora. No solo escuchan y absorben lo que los demás ofrecen, si no que también realizan sus propias aportaciones y contribuyen al cambio. La convergencia mediática permite que los webactores mantengan una comunicación horizontal y multidireccional en todo momento.

Ubicuos y participativos

Un nuevo concepto que nace a partir de la convergencia mediática es la cultura de la participación. El hecho de que podamos mantener este nuevo modelo de comunicación ubicuo, permite que tengamos una sociedad más participativa, dispuesta a colaborar y cocrear.

En relación a esto, Henry Jenkins explica: “el término «cultura participativa» contrasta con nociones más antiguas del espectador mediático pasivo. Más que hablar de productores y consumidores mediáticos como si desempeñasen roles separados, podríamos verlos hoy como participantes que interaccionan conforme a un nuevo conjunto de reglas que ninguno de nosotros comprende del todo. No todos los participantes son creados iguales. Las corporaciones, e incluso los individuos dentro de los medios corporativos, ejercen todavía un poder superior al de cualquier consumidor individual o incluso al del conjunto de consumidores. Y unos consumidores poseen mayores capacidades que otros para participar en esta cultura emergente”.

Nuestra misión como ciudadanos es que la cultura participativa sea lo más equitativa e igualitaria posible. El Factor Relacional posibilita que dicha cultura de la participación se produzca a gran escala. Cada persona debería de poder contribuir y aportar según sus propios intereses sin verse coaccionado por un agente externo y con mayor poder. Internet y las tecnologías digitales permiten que cada individuo sea un webactor que tenga un papel activo en todo momento.

Henry Jenkins define el concepto de cultura de la participación con una serie de características que debemos de tener presente:

  • Barreras relativamente bajas a la expresión artística y al compromiso cívico.
  • Fuerte apoyo para crear y compartir creaciones con los demás.
  • Algún tipo de tutoría informal mediante la cual lo que se conoce por los más experimentados se transmita a los inexpertos.
  • Individuos que creen que sus contribuciones son importantes.
  • Individuos que sienten algún grado de conexión social entre sí (al menos, que les importa lo que otros piensan acerca de lo que han creado).

Esta serie de propiedades está al alcance de todas las personas. Es importante interiorizarlas y llevarlas a la práctica. No podemos olvidar mencionar que, aunque la convergencia mediática es imprescindible para que tenga lugar una cultura de la participación en la sociedad, esta únicamente será efectiva si se desarrolla dentro de un ambiente intercreativo (poner el enlace al post de la intercreatividad).

Por último, desde TRICLab animamos a cada individuo a ser consciente de nuestro gran potencial, de las posibilidades que tenemos y de poder contribuir al cambio, en mayor o menos escala, siendo agentes activos productores de conocimiento.

bibianav

Sobre el autor: bibianav

Furibunda lectora, estudiante para toda la vida, rebelde con causa donde la haya. Inundada de sentido creativo, y todas las demás cosas de la vida normal y corriente: Licenciada en Ciencia Política UniAndes, Estratega de Contenido NorthWestern University, CM, Social Media Strategist, empresaria educativa.

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