Vivir para la señal, o vivir para estar en los momentos

Sólo se vive una vez

Por Alba Lobera 

No resulta necesario decir que la protagonista de esta fotografía es esa señora de chaqueta negra, gafas moradas y cabello blanco. Y si resulta necesario, quizá es porque tenemos muy habituada la imagen de hacer del dispositivo móvil una extensión más de nuestro cuerpo y de convertirle en partícipe de todos los momentos de nuestra vida.

Carpe diem, aprovecha el momento. Sólo se vive una vez, como dice la canción.

Pero no parece que esto lo tengamos interiorizado. Las Redes Sociales han convertido nuestra vida en un escenario, donde parece que tenemos la obligación de retransmitir a cada momento lo que estamos viendo, sintiendo y pensando. Algo tan sencillo como ir al cine, tomar un refresco o ver la cabalgata de reyes, nos incita a publicarlo en Internet y de paso, comentar las publicaciones ajenas. Si no está en las redes, no ha pasado.

Oswaldo Morales nos comenta:

La aparición de Facebook, Twitter, Linkedin y otras redes sociales han cambiado la forma en la que las personas se relacionan, independientemente de la edad, el género, condición social o económica.

El propio sistema te obliga a implantarte el chip, incluso de forma literal. Tu deber es, si quieres avanzar, entrar en el juego digital, al menos para saberte defender con sus herramientas.

La señora de la foto anterior está viendo en primera persona lo que ocurre en la calle. Puede que sepa cómo usar un móvil, puede que en sus últimos años haya colaborado en actividades informáticas. O quizá no. Pero eso no la convierte en una persona analfabeta o ignorante, como suele creerse hacia todos aquellos que no tienen la misma práctica que las nuevas generaciones. Lo que está claro, es que esa señora sabe vivir:

  • Sabe atesorar los recuerdos, sabe sentir, sabe participar en sus días.
  • Sabe vivir.

La #EraDigital tiene un ritmo demasiado vertiginoso. Evoluciona a pasos agigantados y nos obliga a estar constantemente conectados a ella para poder seguir su ritmo.

Aparatos tales como móviles, ordenadores, máquinas… Fueron creados exclusivamente para facilitar la vida de las personas, hacer todo más rápido, limpio y eficaz. Hacer una reunión a través de un grupo de Whatsapp o dar un seminario con Skype son formas que nos permiten ya no sólo ahorrarnos mucho tiempo, sino contactar rápidamente con gente de cualquier parte del mundo.

Pero ¿qué ocurre cuando estas app o dispositivos nos hacen depender de ellos? Cuando algo sale mal y tenemos que utilizar un método más tradicional:

…-No tengo datos, por eso no pude avisarte de que no iba-…

-¿Y no podías haberme llamado?

Una parada de reflexión

¿Nos están limitando nuestros propios inventos? ¿Estamos siendo esclavos de nuestras propias armas?

En esta era de pantallas, donde hablamos a través de una ventana de chat y no cara a cara, estamos reforzando a padecer cualquier tipo de trastorno social, como el pánico a hablar por teléfono, a desenvolvernos frente una exposición oral, a hablar en grupo, o a utilizar un lenguaje alejado de abreviaturas como LOL o WTF.

En TRICLab luchamos por la #humanizaciondigital, por hacer de las redes un #espacioseguro, creando sitios públicos donde prima la #inteligenciacolectiva.

Queremos participar en la gran lucha que es esta #revoluciondigital, transmitiendo nuestra sabiduría a generaciones más jóvenes, uniéndonos a ellas, creciendo con ellas, accionando una #retroalimentacion que ayude a desintoxicarnos de la frialdad y control que desprende esta Era Digital.

  • ¿Consultas el móvil poco después de despertarte por la mañana?
  • ¿Miras la pantalla del móvil conduciendo?
  • ¿Usas el móvil cuando hay otras personas contigo?
  • ¿Tienes un impulso muy fuerte de usar el móvil cuando tienes que esperar, aunque sean unos segundos?

¿Tenemos conocimiento sobre los programas informáticos y las app? ¿Sabemos realmente qué son cada una de ellas y para qué fueron creadas?

Por otro lado, ¿cuántas veces miramos el teléfono al día? ¿De verdad todas esas veces son necesarias? ¿No pueden esperar, es por un motivo urgente o un tema laboral?

Muchos expertos en productividad aseguran que desactivar las notificaciones de nuestros dispositivos móviles nos ayudarán a contrarrestar la aparición del estrés, la ansiedad o el agobio.

Si no desactivamos todas las notificaciones del móvil, estamos dando permiso a otras personas y apps para interrumpirte siempre que les apetezca, al fin y al cabo, con las notificaciones siempre estamos reaccionando: dejamos de hacer lo que hacíamos, ignoramos a personas que están a nuestro lado… Incluso perdemos concentración.

Tenemos el ordenador encendido porque queremos publicar en Facebook unas fotos sobre unos gráficos de una reunión del trabajo, un ebook donde minutos atrás hemos consultado unos temarios. A la derecha, nuestro teléfono móvil que nos avisa de que un compañero de trabajo quiere hacer una videollamada por Hangouts, y en un rato tenemos que mandar un email importantísimo a nuestro jefe.

Nuestros cerebros no pueden cumplir con tantas tareas al tiempo. ¿Por qué? Porque nuestras mentes están programadas para pensar en una sola cosa al tiempo. Así que, lo que realmente hacemos, es cambiar de una tarea a la otra y así sucesivamente… y eso no es bueno para nuestra productividad; peor aún, no somos conscientes de porqué ni cómo estamos realizando cada tarea, porque estamos muy apurados por pasar a la siguiente.

Nos encontramos en una época en la que se nos satura con demasiada información. Todo está relacionado con apps, desde dar un paseo (se anuncia en Twitter y se demuestra con fotos en Facebook) hasta tomar un café (se publica en Instagram).

Somos incapaces de esperar en un cruce a que el semáforo se ponga verde sin tocar el móvil. ¿Alguna vez has salido de casa a disfrutar del sol o la lluvia sin el teléfono? Y si lo has hecho, al regresar, ¿has resistido la tentación de publicarlo en Internet?

A veces no somos conscientes del peligro que supone exponer estos detalles en Internet. E incluso, bajo la más estricta discreción, muchos de estos programas tienen por defecto activado el componente de geolocalización, lo que puede hacer que se dé lugar a desgracias como lo ocurrido a Karina Vetrano.

Como decíamos al principio del artículo, sólo se vive una vez; estamos dejando que nuestras propias herramientas nos destruyan.

 

 

TRICLab

Sobre el autor: TRICLab

Somos un grupo de profesionales de la educación y de la comunicación que abarca diferentes ámbitos y disciplinas.√ Que propone un “lugar” y un “tiempo” relacional abierto y colaborativo. Con un código y programas también abiertos y accesibles para todos . Crítico y creativo.

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