Ciudadanía digital: el ágora del siglo XXI

Ciudadanía digital en el ágora del siglo XXI

El ágora digital

La ciudadanía digital está agitada.

Y es que la situación política está realmente candente en estos días. Porque el final del verano viene cargadito de noticias políticas que tocan la fibra más sensible de los ciudadanos. Temas tan sensibles como el desafío independentista en Cataluña han copado las conversaciones en red y en los medios digitales. En la antigua Grecia, los ciudadanos libres se reunían en el ágora. Lugar para el ocio y el comercio, el ágora era el centro de la actividad de la ciudad. El motor de desarrollo de la primera democracia que se conoce pasaba por los debates abiertos y libres entre los ciudadanos. Un intercambio de conocimiento y de opiniones a la vista de cualquiera que quisiera escuchar.

La ciudadanía, hoy, es una ciudadanía digital

Esta ciudadanía digital está dejando su huella en las redes sociales y colaborando, con ello, a la creación de un clima de opinión. Periodistas y ciudadanos conversan e interactuan alrededor de los hechos y noticias. De esta forma se está creando un nuevo tipo de contenido, mucho más inmediato, menos reflexivo, más pasional. En estos días la noticia por excelencia es Cataluña. Iniciado el proceso, convocado el referendum del primero de octubre, las redes sociales están candentes. Es un gran campo de observación del comportamiento de los ciudadanos y de los periodistas. El factor R-elacional en su máxima expresión en la Comunicación y el Periodismo. Un ejemplo nos lo proporciona la periodista Carmen Carbonell en Twitter:

¿Qué diría hoy Maquiavelo?

Nicolás de Maquiavelo afirmó que el ser humano “es malo por naturaleza, a menos que se le precise a ser bueno”.

Nicolás Maquiavelo

Nicolás Maquiavelo

Y, viendo algunos de los terribles comentarios que se vierten en redes sociales, podríamos caer en la tentación de estar de acuerdo. Ejemplos hay tanto de altruísmo como de manipulación, cuando no de burda agresión. Podría parecer que en el mundo digital no rigen las mismas leyes y normas de comportamiento aceptadas en el mundo físico. Una falsa sensación de anonimato da valor a los más cobardes.

Y, mientras, los más sensatos callan.

No alimentes al Troll” nos decimos como excusa para no plantar cara en este nuevo ágora. Es esta es la gran mayoría silenciosa, la que no quiere meterse en conversaciones en las que no tiene nada que ganar. En investigación de mercados somos plenamente conscientes de ese fenómeno. Las manifestaciones espontáneas, especialmente si son públicas, corresponden a una minoría. Solo quienes están muy a favor o muy en contra de algo se manifiestan voluntariamente. Tenemos una gran tarea por delante como investigadores. El análisis de esta nueva realidad mediática surte de datos realmente jugosos para estudiosos de la sociología, el marketing, el periodismo…etc. Y tenemos, al mismo tiempo, un gran reto como seres humanos. ¿Qué postura tomaremos en esta nueva realidad? Ahora todos nosotros, ciudadanos digitales, podemos crear opinión.

Depende de cada uno de nosotros el tomar las riendas o dejar que otros conformen el clima de opinión es nuestro entorno.

 

Isabel Iniesta

Sobre el autor: Isabeliniesta

Investigadora en el grupo GICID de la universidad de Zaragoza, En el mundo de la empresa, las ventas y el marketing desde que recuerdo, diseño estrategias de negocio orientadas al marketing. Coordinadora territorial de la Asociación de Marketing de España para Aragón.

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