El periodismo de declaraciones en el universo online only

Antonia Isabel Nogales Bocio

La responsable de la sección Nacional del diario El País en los años noventa, Mariló Ruiz de Elvira, escribió en 1994 que la misión de los informadores era “desbrozar el laberinto de declaraciones que a diario pugnan por abrirse paso en nuestras páginas para ofrecer al lector, de forma concisa y en su contexto, tan sólo aquello que consideremos sustancial”. En aquella ocasión, la periodista Soledad Gallego-Díaz recogía sus palabras en un artículo de opinión que titulaba “Periodismo de declaraciones” y que hoy podemos releer en la versión digital del periódico.

En él nos ofrecía un dato escalofriante: la sección de Economía del diario del grupo PRISA contaba entre las delegaciones de Madrid y Barcelona con 14 redactores, mientras que tan solo los cinco principales bancos de España tenían más de 15 periodistas encargados de atenderlos. Esta desavenencia numérica nos alerta de que, ya entonces, existía bastante más oferta que demanda informativa.

Cuando las afirmaciones de alguien son convertidas sistemáticamente en noticia, esto se conoce como periodismo de declaraciones o periodismo declarativo. Este modelo se basa en reproducir literalmente lo expresado por figuras públicas para completar hechos noticiosos o para crear con ellas titulares llamativos. De este modo, el hecho deja paso al dicho. Desde la docencia del periodismo radiofónico traducimos este fenómeno como el abuso de “palabras/acciones vacías”, tales como “decir”, “afirmar”, “comentar”, “explicar” o “indicar”. Este tipo de verbos de dicción se convierten en el centro de los titulares, así como en el hecho noticioso en sí que justifica un despliegue informativo costoso y una cobertura mediática elevada. Otros verbos de este corte, aunque algo más incisivos, serían los del tipo: “admitir”, “asegurar” o “confirmar”. Bajo este paraguas léxico se amparan muchas de las informaciones que consumimos hoy en día. Baste un ejemplo, de El Mostrador.

Aunque esta es una tendencia más recurrente en el periodismo político, otras especializaciones periodísticas la han abrazado con fervor. Es el caso del periodismo de sociedad (también llamado “crónica social”) o del deportivo como el que nos ofrece As.

Esta supremacía de las declaraciones ha experimentado otra dimensión con la entrada en escena de las redes sociales. En cuanto que altavoz y herramienta, estos nuevos cauces de comunicación multiplican la oferta de discursos y el acceso directo a las palabras del personaje, por lo que son a menudo fuente informativa citada como el caso que ilustra el timeline de Onda cero.

Online Only

 

De algún modo, la posibilidad de conocer en tiempo real las opiniones y expresiones de los sujetos potencialmente noticiables ha simplificado la labor periodística convirtiendo, en ocasiones, al informador en mero relator de lo que otros han hecho ya público sin entrar a valorar la relevancia social de dicho contenido. Esta nueva rutinización profesional del periodismo viene además propiciada por las reducciones de plantilla en los medios de comunicación, así como por la falta de especialización en ciertas áreas —sobrevenida por esa misma merma en el número de profesionales— y la precariedad laboral en el sector informativo. Asimismo, en el relato mediático funciona especialmente bien el planteamiento del discurso dual en el que dos actores enfrentan sus pareceres a través de declaraciones contrapuestas. Es un modo de articular la agenda setting y presentar la información a través de dos vectores de confrontación; al igual que ocurre en la clásica estructura cinematográfica a partir de “buenos” y “malos”.

En esta misma línea, es posible observar cómo la propia actividad de las redes sociales se ha convertido en foco de noticia. Podemos constatarlo, por ejemplo, en esta información de El Periódico sobre el mensaje que fue más retuiteado en 2016, y que ha motivado la redacción de una noticia completa

Ya sea por la oportunidad factible de acceso al foco de expresión de las fuentes o por la actividad que se genera en ellas, el periodismo de declaraciones vive una nueva ola de esplendor en el horizonte online only, en el que lo comentado se convierte en el motor. En este sentido, se hace muy necesario un replanteamiento profesional de la jerarquía informativa. Las voces son cada vez más numerosas (pues el altavoz es compartido y múltiple) e interactúan en tiempo real, por lo que se hace cada vez más necesaria la intercesión del criterio periodístico. En el entorno digital, desbrozar el laberinto de declaraciones que pugnan por abrirse paso del que hablaba Ruiz de Elvira se antoja más complicado que décadas atrás. En un panorama infoxicado y atiborrado de contenidos y estímulos, resulta fundamental restablecer la prioridad del hecho por encima del dicho y, de este modo, reivindicar el triunfo del mensaje sobre el mensajero: 

La apuesta por el factor R-elacional, entendido como la capacidad de poner en valor sinergias de acción, creación y discusión, permite la búsqueda exhaustiva y la producción de contenido de calidad. Poner los datos en contexto a través de la perspectiva TRIC es un buen punto de partida para hallar el criterio informativo necesario y superar la dimensión plana del periodismo declarativo.

 

 

 

 

TRICLab

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