Sociedad no es Humanidad, ni en lo presencial ni en lo digital

Imagen: Genial.ly

“¿Alguien enciende el portátil, la tablet, el móvil para ser humano?”

Patricia C. Mazzucchelli para TRICLab

Si tienes tiempo contesta a esta pregunta -sólo te llevará 1 minuto-: ¿enciendes el portátil, la tablet, el móvil para ser humano? Si no tienes tiempo de hacerte esta pregunta, quédate y lee el post al completo.

Demostrar competencia digital te hace ‘cool’, sea en el ámbito educativo, social y/o empresarial. A simple vista no parece relevante si tu perfil sale en Google o en Google Scholar, lo que se lleva es ser influencer, es decir, competitivo, recreativo, interactivo, comunicativo, persuasivo, expansivo, proactivo…(si se te ocurre alguna más en @TRICLab nos encontrarás).

Si generas contenido, de mayor o menor elaboración y calidad, que enganche a las audiencias, ya te has convertido en VIP que está en lo más TOP. Ahora bien, ¿a alguien le importa que esos contenidos estén humanizados? Y cuando digo humanizados no me refiero a sentimentalismo ni a sensacionalismo, sino a humanismo.

Imagen: Genial.ly

En principio, todo ser humano sobre la faz de la Tierra posee la capacidad del humanismo, pero al igual que el hábito no hace al monje, ni lo tecnológico al innovador, estar hecho de carne y hueso y demostrar ciertas capacidades mentales superiores, esto es, ser un homo sapiens, no es condición suficiente para ostentar el título de humanista.

Como ves, nos vamos acercando a la idea de que sociedad no es humanidad, ya que, aunque nos relacionamos diariamente, en lo presencial como homo sapiens y en lo digital, afirma Román Cendoya en rEvolución, como homo digitalis, no todos hemos desarrollado ampliamente el humanismo.

Para qué vamos a engañarnos, aunque lo de sapiens (‘sabio’ en latín), en ciertas ocasiones, nos queda un poco grande, cuando quedamos retratados como digitalis, lo bordamos. Tanto es así, que resulta que las tecnologías, creadas por el sapiens para que devenga en digitalis, son nocivas per se, porque nos infoxican, nos estresan, nos maltratan, nos caricaturizan y nos enferman. ¿¡Cómo!? ¿Acaso no somos nosotros la Gran Mano que lo lleva a cabo? ¿Asistimos a una tiranía Matrix de la tecnología o a una sociedad deshumanizada y sepultada por su propia creación?

Ante esta abstracción selectiva de la tecnología, vamos a ofrecer el antídoto que, por supuesto, nada tiene que ver con la prohibición del uso tecnológico, sino con el adecuado manual de instrucciones del dispositivo, con su correspondiente sello de calidad educativa. Para quienes no conozcáis el I+D+i de lo tecnológico en lo educativo, aquí os dejamos una muestra:

La deducción lógica es que el humanismo digital está precedido por el humanismo social, es decir, por la consciencia individual y colectiva de sí misma, de su poder de generar realidades y transformarlas, de saberse responsables de sus propias acciones y del bien común. Todo ello, posibilitado por un código moral compartido.

El concepto humanista data del siglo XV como reacción y reivindicación del poder humano frente al divino, esto es, la realidad deja de ser grandeza de Dios para convertirse en opción humana de co-creación. En 1808 se habla de humanismo como una forma de ver, ser y estar en el mundo. Se trata de un concepto polisémico, ecléctico y holístico fundamentado en el diálogo, la argumentación veraz, la singularidad humana, la constatación de los hechos, valores humanos como la autodeterminación, la libertad y la solidaridad y, sobre todo, la valentía de anteponer a toda realidad dichos principios.

El humanismo, desde sus diferentes enfoques, permite al colectivo humano creer (humanismo religioso), gobernar (humanismo secular), descubrir (humanismo existencialista), actuar (humanismo empírico) y socializar (humanismo marxista).

La actual sociedad líquida (Zymunt Bauman) diluye la ciudadanía humanista porque licúa sus certezas en un mar de incertidumbres, embravecido de posverdades que nos hacen perder el rumbo. Si, al menos, fuéramos conscientes y cultivásemos lo que es imperdible en todo naufragio, no iríamos a la deriva: la sapiencia del sapiens, la construcción de conocimiento ubicuo del digitalis y la arquitectura del pensamiento del humanista.

El humanismo, en la práctica, se encuentra en peligro de extinción dentro del consenso colectivo, pese a que es condición sine qua non si hablamos de una verdadera globalización.

Mujer vietnamita. Autora: Patricia C. Mazzucchelli.

¿Crees que la mujer vietnamita de la imagen es sapiens, digitalis o humanista? ¿Qué la diferencia de la Generación Z? Realmente este ejemplar sapiens humanista -lo es sin duda, indaga en su cultura– que utiliza el móvil al revés de lo que el manual de instrucciones indica, si aplicase su idiosincrasia vital en el entorno virtual, sería nuestra maestra Yoda del ciberespacio. Pero lo desconoce, así como los daños colaterales derivados de un inconsciente uso de lo tecnológico, que amenaza la sostenibilidad no sólo del medio ambiente, sino de la humanidad.

“Es más sostenible para la sociedad un cerebro sano que un ordenador actualizado”

Según David Eagleman, todavía no se ha construido ningún robot que se acerque ni de lejos a la competencia del cerebro humano. Mientras un súper-ordenador consume enormes cantidades de energía, nuestro cerebro calcula qué hacer con una extraordinaria eficacia utilizando la energía de una bombilla de 60 w.

Parecemos pretender la robotización del ser humano y la humanización de la tecnología, siempre anclados a posturas antagonistas que han generado neuromitos, alejándonos de nosotros mismos y de nuestro poder.

Encontremos la verdad y co-creemos -crear y creer- un código sapiens-digitalis con base humanista, codo a codo, nodo a nodo, con el humanismo digital.

Seamos influencers humanistas de pensamiento críTICo, que interconecten lo tangible y concreto de lo presencial, a modo de hemisferio izquierdo, y lo abstracto y holístico de lo digital, a modo de hemisferio derecho, de forma sostenible, tal como nuestro cerebro ejecuta gracias a su capacidad interhemisférica, en cada tarea, instante a instante.

TRICLab

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