Hacedores de Cultura Inclusiva

José Blas Garcia para TRICLab

Ninguna meta educativa debería considerarse lograda a menos que se haya logrado para todos.

(Declaración de Incheon, República de Corea, 21 de mayo de 2015).

Ha llegado el momento de decir ¡ya no!

La educación inclusiva para el siglo XXI designa un proceso que está orientado, no solo a responder al derecho de la diversidad de las personas, sino (lo que es esencial para transformarla) a promover y consolidar justicia y equidad social para todos: transformar la escuela desde perspectivas inclusivas para que los niños de hoy sean capaces de hacer un mundo futuro sin exclusiones.

Inclusión es un concepto filo-sociológico que nos ayuda a pensar en la esencia de la educación (la educación o es inclusiva o no es educación) y en los fenómenos y comportamientos humanos que ocurren en relación a ella. Pero inclusión no es sólo reflexión y estudio. La inclusión debe ser esencialmente acción. Por simple que pueda parecer esta afirmación encierra un complejo precepto: a incluir se aprende incluyendo. Hace unas semanas escribía: si quieres incluir, no excluyas. Se hace inclusión a base del desarrollo de acciones concretas, en espacios concretos donde damos acceso, aseguramos la presencia y creemos en los potenciales de todo el alumnado. Es un paradigma que se consigue por expansión y contagio de acciones inclusivas, no por relato y adoctrinamiento.

Es tiempo de inclusión. No vale el sí… pero luego.

Inclusión es ahora. Hacer inclusión no precisa de luces y farolillos, puede ser invisible, pero siempre necesita ser intencional. Sin intención no hay derribo de fronteras limitantes y excluyentes. La inclusión la haces tú y cada uno de nosotros. A veces, hacemos inclusión… incluyéndonos. Se trata de normalizar un proceso que, partiendo de cada uno, fluye y se cuela por todos los resquicios y espacios (personales, laborales, de ciudadano…) que habitamos. Inclusión como factor relacional acciona un engranaje de participación equitativa de todos, de herramienta de desarrollo individual y de conector de progresos que se hacen interdependientes.

Insisto en que lo importante no es hablar de inclusión… es hacer inclusión. Hablar consuela; hacer, transforma. La cultura inclusiva no se legisla, ni se vende, ni se publicita. La cultura inclusiva se construye. Inclusión llama a inclusión.

En la era de la tecnología, ¿pueden constituirse las tecnologías reales en mediadoras inclusivas o por el contrario puede constituirse en un nuevo elemento de segregación que ahondará más profundamente la brecha entre los ciudadanos más desaventajados de la sociedad y los demás?

Participación y comunicación forman el eje esencial de la #revolucióninclusiva. Comunicación e inclusión son piezas clave de un nuevo horizonte humanista y prosocial ineludible para una sociedad mejor: si la inclusión es un proceso, la comunicación es entorno y contexto apropiado para desarrollar su trayectoria.

Por ello, al factor(R) de la comunicación, debe acompañarse de su hermano: El factor(I) inclusivo. Inclusión como proceso relacional que empodera a la vez en humanismo y competencia para todos.

Del consejo a la acción

Planes Inclusivos Proactivos: La escuela se configura como un espacio pintiparado para establecer un plan inclusivo. Un plan que defina necesidades, teja hilos y construya puentes. Hilos con los que se va forjando una malla de seguridad sostenible para este ejercicio inclusivo que hace cultura inclusiva.

Malla Protectora Metodológica: Una malla que se teje con agujas de diseño universal, soporte teórico intermetodológico antiexclusión, favorecedoras de múltiples formas de representación, potenciadora de la acción y expresión de todo el alumnado y acogedora de la implicación para todos.

Observatorio Inclusivo: Es la Escuela con mayúsculas y a secas, esa que desea estar diseñada para no excluir, la que construye una torre vigía, a modo de observatorio inclusivo, que escrupulosamente elimina, antes de que se produzcan, las “otras barreras”, también las añadidas por la era digital.

Acción es eliminar barreras, pero una acción proactiva consiste, esencialmente en impedir que se generen. Ha llegado la hora de hacer inclusión. Prácticas, políticas y culturas inclusivas para una sociedad mejor. ¿Te conviertes en un maker activo para la inclusión? #RevoluciónInclusiva

bibianav

Sobre el autor: bibianav

Furibunda lectora, estudiante para toda la vida, rebelde con causa donde la haya. Inundada de sentido creativo, y todas las demás cosas de la vida normal y corriente: Licenciada en Ciencia Política UniAndes, Estratega de Contenido NorthWestern University, CM, Social Media Strategist, empresaria educativa.

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