El Factor Relacional para el desarrollo y bienestar personal

educación inclusiva

 

Coral Elizondo para TRICLab 

Si la estructura no permite un diálogo, la estructura debe ser cambiada.

Paulo Freire.

 El paradigma educativo del siglo XXI está apoyado en una concepción humanista de la educación, donde se pone el énfasis en las capacidades de todo el alumnado para que brillen siempre, pero también para poder desarrollar en todos ellos una mentalidad de crecimiento. Este concepto, desarrollado por Carol Dweck, nos permite creer que podemos afrontar mejor el aprendizaje al considerar que nuestras habilidades personales pueden desarrollarse (Dweck, 2014). Este desarrollo de capacidades, este desarrollo personal, se lleva a cabo a través de las interacciones dialógicas, del diálogo igualitario, que permite aprender, provocar la curiosidad, interactuar con otros y con el mundo, consiguiendo involucrar aspectos emocionales que potenciarán el desarrollo y bienestar personal de todo el alumnado en el aula.

El paradigma actual está basado en los derechos humanos, en la justicia social, en garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todas las personas, donde se aboga y defiende por un modelo de calidad de vida cimentado en el apoyo y la ayuda mutua, donde las relaciones humanas son necesarias, fundamentales e imprescindibles, y donde los avances tecnológicos favorecen estas relaciones y permiten que las relaciones interpersonales sean también virtuales.

Este paradigma educativo está cimentado en un modelo social, un modelo transformador que en este siglo debe tener en cuenta la tecnología y fundamentarse en ella, como se ha señalado anteriormente. En una entrevista para yosoytuprofe (YSTP), Carmen Iglesias (@carmeniglesiasb) decía que “es necesaria una alfabetización digital que vaya unida a la pedagogía, las emociones, la inclusión y las ganas de crear”. No puedo estar más de acuerdo con ella. En el siglo XXI no debemos hablar solo de alfabetización como la habilidad de leer y escribir asociado únicamente a la enseñanza de la lectura y la escritura; en este paradigma que estamos describiendo es imprescindible una alfabetización digital y ética, donde es necesario aprender el uso de la tecnología, pero también el uso ético de la misma, donde es fundamental que tecnología y emociones vayan de la mano, donde es necesario hablar, ahora más que nunca, del Factor Relacional como modelo de aprendizaje.

¿ Y si revisamos los contextos?

“El Factor Relacional en la tecnología supone no olvidarnos del paradigma educativo en el que nos movemos, supone entonces propiciar y mantener entornos virtuales basados en el afecto y en el apoyo, donde todas las personas se sientan bienvenidas y acogidas.”

En este modelo social en el que nos movemos se enfatiza en la idea de que es en el contexto donde encontramos las barreras al aprendizaje, a la participación y al progreso de todo el alumnado. No se pone entonces el énfasis en las necesidades de la persona, en lo que ésta no sabe hacer, en sus limitaciones, en sus características, como se venía haciendo hasta ahora, sino que se incide en el entorno donde la persona se mueve y sobre todo en que este entorno le pueda ofrecer los apoyos necesarios para su desarrollo y bienestar personal.

Refiriéndonos al uso de la tecnología en la educación, el entorno digital es una realidad que debemos tener en cuenta. ¿Es este entorno accesible para todo el alumnado? ¿Permite este entorno que todas las personas aprendan y obtengan logros? ¿Pueden participar en él todas las personas? La respuesta a estas preguntas nos hará reflexionar sobre la educación inclusiva, una educación basada en la participación plena de todo el alumnado, que elimina las barreras para que todas las personas puedan ser y estar, porque participar no es un premio, es un derecho.

Verdugo (2009) habla del modelo de calidad de vida en la educación inclusiva y señala como uno de los indicadores de la calidad de vida las relaciones interpersonales. En el caso del alumnado, estas relaciones serán con la familia, con los amigos y con las amigas y serán tanto relaciones interpersonales presenciales como virtuales, porque los avances en la tecnología así nos lo permiten y porque el ecosistema digital ha cambiado.

El Factor Relacional en la tecnología supone no olvidarnos del paradigma educativo en el que nos movemos, supone entonces propiciar y mantener entornos virtuales basados en el afecto y en el apoyo, donde todas las personas se sientan bienvenidas y acogidas. Entornos que propicien las relaciones interpersonales y el diálogo igualitario. Supone facilitar espacios virtuales acogedores y seguros que eliminen barreras a la participación, espacios sin barreras físicas, sensoriales o cognitivas, que permitan un bienestar emocional en todo el alumnado. Supone, además, aportar recursos para adquirir habilidades, autoconocimiento, que mejoren la autonomía. Supone un apoyo que minimiza barreras y limitaciones ofreciendo la posibilidad de participación a todo el alumnado, permitiendo así su desarrollo y bienestar personal.

El Factor Relacional en la educación inclusiva nos permite comenzar a construir redes sociales y de amistad, desarrollando el pensamiento crítico y promoviendo de esta forma una educación para la salud y el bienestar emocional de todo el alumnado.

 

Trabajos citados

Dweck, C. (Diciembre de 2014). Entrevista a Carol Dweck. Convives 8, 56-61.

Verdugo, M. (2009). El cambio educativo desde una perspectiva de calidad de vida. Revista de Educación(349), 23-43.

 

 

 

 

TRICLab

Sobre el autor: TRICLab

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